miércoles, 30 de septiembre de 2009

Próxima función: 3 de octubre/09


Sábado, 21hs.
Teatro Luisa Vehil
Hipólito Yrigoyen 3133
4861-3386 CABA

lunes, 28 de septiembre de 2009

Bodas de sangre


















































MADRE

¡A callar! ¡A callar, he dicho! ¿No hay nadie aquí? Debía contestarme mi hijo. Pero mi hijo es ya un brazado de flores secas. Mi hijo es ya una voz oscura detrás de los montes. No quiero llantos en nuestra casa. Sus lágrimas son lágrimas de los ojos nada más, y las mias vendrán cuando yo esté sola, de las plantas de los piés, de mis raices, y serán más ardientes que la sangre. Aquí quiero estar. Y tranquila. Ya todos están muertos. A medianoche dormiré sin que me aterren las escopetas o el cuchillo. Otras madres se asomarán a las ventanas, azotadas por la lluvia, para ver el rostro de sus hijos. Yo no. Yo haré con mi sueño una fría paloma de marfil que lleve camelias de escarcha sobre el camposanto. Pero no, camposanto no, lecho de tierra, cama que los cobija y que los mece por el cielo. Hemos de pasar días terribles. No quiero ver a nadie. La tierra y yo. Mi llanto y yo. Y estas cuatro paredes. ¡Ay! Ay! He de estar serena. Porque vendrán las vecinas y no quiero que me vean tan pobre. ¡Tan pobre! Una mujer que no tiene un hijo siquiera que poderse llevar a los labios... ¿La ven? Está allí y está llorando y yo quieta, sin arrancarle los ojos. No me entiendo.¿Será que yo no quería a mi hijo? Pero ¡y su honra! ¿Dónde está su honra? Ella no tiene la culpa, ¡ni yo! ¿Quién la tiene, pues?
¡Floja, delicada, mujer de mal dormir es quien tira una corona de azahar para buscar un pedazo de cama calentado por otra mujer!
NOVIA
¡Porque me fui con el otro, me fui! Tú también te hubieras ido. Yo era una mujer quemada, llena de llagas por dentro y por fuera, y tu hijo era un poquito de agua de la que yo esperaba hijos, tierra, salud; pero el otro era un río oscuro, lleno de ramas, que acercaba a mi el rumor de los juncos y su cantar entredientes. Y yo corría con tu hijo que era como un niñito de agua fría y el otro me mandaba cientos de pájaros que me impedian el andar y que dejaban escarcha sobre mis heridas de pobre mujer marchita, de muchacha acariciada por el fuego. Yo no quería, ¡óyelo bien!, yo no quería. ¡Tu hijo era mi fin y yo no le he engañado, pero el brazo del otro me arrastró como un golpe de mar, como la cabezada de un mulo, y me hubiera arrastrado siempre, siempre, aunque hubiera sido vieja y todos los hijos de tu hijo me hubiesen agarrado de los cabellos.! Véngate de mí; ¡aquí estoy! mira que mi cuello es blando; te costará menos trabajo que segar una dalia de tu huerto. Pero honrada, honrada como una niña recién nacida. Y fuerte para demostrártelo. Enciende la lumbre. vamos a meter las manos: tú, por tu hijo; yo, por mi cuerpo. Las retirarás antes tú. Déjame llorar contigo... (POEMA DEL CUCHILLO)
MADRE
Llora. Pero en la puerta.
Benditos sean los trigos, porque mis hijos estan debajo de ellos. bendita sea la lluvia, porque moja la cara de los muertos. Bendito sea Dios, que nos tiende juntos para descansar:
Girasol de tu madre,/ espejo de la tierra.
Que te pongan al pecho/ cruz de amargas adelfas;
sábana que te cubra/ de reluciente seda,
y el agua forme un llanto/ entre tus manos quietas.
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

Monólogos de La Madre y de La Novia

domingo, 27 de septiembre de 2009

viernes, 25 de septiembre de 2009

El retablillo de don Cristóbal

































CRISTÓBAL
Buenos días...Buenas tardes...Buenas noches...
Tengo veinte duritos y veinte duritos,
y debajo del chalequito
seis duritos y tres duritos,
y en el ojito del culito
tengo un rollito con veinte duritos...
Buenos días...Buenas tardes...Buenas noches...
MADRE
Yo soy la madre de doña Rosita
y quiero que se case,
porque ya tiene dos tetitas
como dos naranjitas
y un culito como un quesito,
y una urraquita
que le canta y le grita.
Y es lo que yo digo:
le hace falta un marido,
y si fuera posible, dos.
Ja, ja, ja...
CRISTÓBAL
Señora.
MADRE
Caballero
de pluma y tintero.
CRISTÓBAL
No tengo sombrero.
Usted sabrá que me quiero casar.
MADRE
Yo tengo una hija
¿Qué dinero me das?
CRISTÓBAL
Una onza de oro
de las que cagó el moro,
una onza de plata
de las que cagó la gata,
y un pañuelo de calderillas
de las que gastó su madre cuando era chiquilla.
MADRE
Y además quiero una mula
para ir a Lisboa cuando sale la luna.
CRISTÓBAL
una mula es mucho; no puedo, señora
MADRE
Usted tiene plata, señor don Cristóbal.
Mi rosita es joven y usted ya es viejo.
Viejo, viejo pellejo.
CRISTÓBAL
Y usted es una vieja
Que se limpia el culito con una teja.
MADRE
¡Borracho! ¡Indecente!
CRISTÓBAL
Te voy a poner a barriga caliente.
Cuenta con la mula. ¿Dónde está Rosita?
MADRE
En camisa en su cuarto.
Y está solita. Ja, ja, ja...
CRITÓBAL
¡Ay, cómo me pongo!
MADRE
¿Ay con el sorongo, ay con le sorongo!
CRISTÓBAL
Déme su retrato.
MADRE
Pero firmaremos antes el contrato.
CRISTÓBAL
Rosita, por verte/ la punta del pié
si a mi me dejaran/ veríamos a ver.
MADRE
Le darás el pié cuando esté contigo
Si me das dinero, hará lo que le digo.
CRISTÓBAL
Entonces, ¿estamos conforme?
MADRE
Estamos.
ROSITA
¡Ay! Qué noche tan clarita/ vive sobre los tejados.
En esta hora los niños/ cuentan las estrellas
y los viejos se duermen/ sobre sus caballos,
pero yo quisiera estar:/ en el diván con Juan,
en el colchón con Ramón/ en el canapé con José
en la silla con Medinilla/ en el suelo con el que yo quiero,
pegada al muro con el lindo Arturo/ con Arturo y con Ramón,
Con Juan, con José, con medinilla/ con Arturo y con Ramón.
CRISTÓBAL
Entonces yo te doy una onza de lo que cagó el moro y tu me entregas a tu hija Rosita y me lo debes agradecer porque ya está madurita.
MADRE
¡Tiene veinte años!
CRISTÓBAL
He dicho que esta madurita y lo está. Pero a pesar de todo es una lina muchacha. Diga, diga, diga...
MADRE
Que tiene dos tetitas / como dos naranjitas
y un culito/ como un quesito
y una urraquita/ que le canta y le grita...
CRISTÓBAL
¡Ay! Qué jamoncitos tiene/ por delante y por detrás.
ROSITA
¡Ay! ay. ay, ay!
Yo me quiero casar, ¿me han oido?/ Yo me quiero casar
con un mocito/ con un militar,/ con un arzobispo,/ con un general,
con un macanudo de macanear y veinte mocitos de Portugal.
¡Ay!, ay, ay, ay!
Yo me quiero casar ¿me han oido?/ Yo me quiero casar
con un becerro nonato/ que para el caso/ lo mismo da.
¡Ay! ay, ay, ay!
Yo me quiero casar, ¿me han oido?/ yo me quiero casar.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Próxima función: 26 de septiembre/09

Sábado, 21 hs.
Teatro Luisa Vehil
Hipólito Yrigoyen 3133
Tel. 4861-3386 CABA

lunes, 21 de septiembre de 2009

los genios de este espectáculo













Desnudos en mitad de la plaza:
PYR ZEERGAM y JUAN MIRA
Encendiendo la lumbre:
SILVIA SPINA
Soplándonos vida:
FEDERICO GARCIA LORCA

viernes, 18 de septiembre de 2009

lunes, 14 de septiembre de 2009

Próxima función: 19 de septiembre/09

Yerma





















¡Ay de la casada seca!
¡Ay de la que tiene los pechos de arena!

¡Ay, qué prado de pena!
Ay, qué puerta cerrada a la hermosura!

que pido un hijo que sufrir, y el aire
me ofrece dalias de dormida luna.

Estos dos manantiales que yo tengo
de leche tibia, son en la espesura

de mi carne dos pulsos de caballo
que hacen latir la rama de mi angustia.

¡Ay , qué pechos ciegos bajo mi vestido!
¡Ay, palomas sin ojos ni blancura!

¡Ay, qué dolor de sangre prisionera
me están clavando avispas en la nuca!

Pero tu has de venir, amor, mi niño,
porque el agua da sal, la tierra fruta,

y nuestro vientre guarda tiernos hijos,
como la nube lleva dulce lluvia.


Naturalmente, los animales lamen a sus hijos, ¿verdad?. A mí no me da asco de mi hijo. Yo tengo la idea que las recién paridas están como iluminadas por dentro y los niños se duermen horas y horas sobre ellas, oyendo ese arroyo de leche tibia que le va llenando los pechos para que ellos mamen, para que ellos jueguen hasta que no quieran mas, hasta que retiren la cabeza: "otro poquito más, niño.." y se les llene la cara y el pecho de gotas blancas. Yo no entiendo el mundo. A veces, cuando estoy segura de que jamás, jamás... me sube como una oleada de fuego por los piés y se me quedan vacías todas las cosas y los hombres que andan por la calle y los toros y las piedras me parecen como cosas de algodón. y me pregunto. ¿para qué estarán ahí puestos? Yo no pienso en el mañana, pienso en el hoy. Yo pienso que tengo sed y no tengo libertad.Y quiero tener a mi hijo en los brazos para poder dormir tranquila. Aunque ya supiera que mi hijo me iba a martirizar después y me iba a odiar y me iba a llevar de los cabellos por las calles, recibiría con gozo su nacimiento, porque es mucho mejor llorar por un hombre vivo que nos apuñala que llorar por este fantasma sentado año tras año encima de mi corazón. Y mi marido... mi marido es bueno ¡Es bueno! ¡Es bueno! ¿Y qué? Ojalá fuera malo. Pero no. El va con sus ovejas por el camino y cuenta el dinero por la noches. Cuando me cubre cumple con su deber, pero yo le noto la cintura fría como si tuviera el cuerpo muerto y yo, que siempre he tenido asco de las mujeres calientes, quisiera ser en aquel instante como una montaña de fuego. No soy una casada indecente, pero yo sé que los hijos nacen del hombre y de la mujer. ¡Ay!, si los pudiera tener sola! El no ansía hijos y como no los ansía no me los da. No lo quiero y, sin embargo, es mi única salvación...
¡Cállate, Juan! No te dejo hablar ni una sola palabra. Ni una mas. Te figuras tu y tu gente que son los únicos que guardan honra, y no sabes que mi casta no ha tenido nada que ocultar. Anda. Acércate a mi y huele mis vestidos; ¡acércate! A ver dónde encuentras un olor que no sea tuyo, que no sea de tu cuerpo. Me pones desnuda en mitad de la plaza y me escupes. Haz conmigo lo que quieras, que soy tu mujer, pero guárdate de poner nombre de varón sobre mis pechos.
Yo no se por qué empiezan los malos aires que revuelcan el trigo; ¡y mira tú si el trigo es bueno! Te busco a ti. Te busco a ti. Es a ti a quien busco día y noche sin encontrar sombra donde respirar. Es tu sangre y tu amparo lo que deseo. Mira que me quedo sola. Como si la luna se buscara ella misma en el cielo. ¡Mírame! Cuando salía por mis claveles me tropecé con el muro. ¡Ay! ¡Ay! Es en ese muro donde tengo que estrechar mi cabeza. ¡Maldito sea mi padre que me dejó su sangre de padre de cien hijos! ¡Maldita sea mi sangre que los busca golpeando por las paredes! Déjenme libre siquiera la voz, ahora que estoy entrando en lo más oscuro del pozo. Una cosa es querer con la cabeza y otra es que el cuerpo, ¡maldito sea el cuerpo!, no nos responda. Está escrito y no me voy a poner a luchar a brazo partido con los mares. Pero es una maldición. Un charco de veneno sobre las espigas. ¡Marchita, si ya lo sé! ¡Marchita! Y entonces, ¿qué buscas? Me buscas a mí. Me buscas como cuando te quieres comer una paloma. Marchita. Marchita, pero segura. Ahora sí que lo sé de cierto. Y sola. Voy a descansar sin despertarme sobresaltada, para ver si la sangre me anuncia otra sangre nueva. Con el cuerpo seco para siempre.

¿Qué quieren saber? No se acerquen, porque he matado a mi hijo. ¡Yo misma he matado a mi hijo!.

sábado, 12 de septiembre de 2009

viernes, 11 de septiembre de 2009

Thamar y Amnon













Dibujo de Federico Garcia Lorca


La luna gira en el cielo/sobre las tierras sin agua

Mientras el verano siembra/rumores de tigre y llama.

Por encima de los techos/nervios de metal sonaban.
Aire rizado venía/con los balidos de lana.
La tierra se ofrece llena/de heridas cicatrizadas,
o estremecida de agudos/cauterios de luces blancas.
Thamar estaba soñando/pájaros en su garganta,
al son de panderos fríos/y cítaras enlunadas.
Su desnudo en el alero/agudo norte de palma,
pide copos a su vientre/y granizos a sus espaldas.
Thamar estaba cantando/desnuda por la terraza.
Alrededor de sus piés/cinco palomas heladas.
Amnón, delgado y concreto/en la torre la miraba,
llenas las ingles de espuma/y oscilaciones la barba.
Su desnudo iluminado/se tendía en la terraza
con un rumor entre dientes/de flecha recién clavada.
Amnón estaba mirando/la luna redonda y baja,
y vió en la luna los pechos/durísimos de su hermana.
Amnón a las tres y media/se tendió sobre la cama.
Toda la alcoba sufría/con sus ojos llenos de alas.
La luz, maciza, sepulta/pueblos en la arena parda,
o descubre transitorio/coral de rosas y alas.
Linfa de pozo oprimida/brota silencio en las jarras.
En el musgo de los troncos/la cobra tendida canta.
Amnón gime por la tela/fresquísima de su cama.
Yedra del escalofrío/cubre su carne quemada.
Thamar entró silenciosa/en la alcoba silenciada,
color de vena y Danubio,/turbia de huellas lejanas.
_Thamar, bórrame los ojos/con tu fija madrugada.
Mis hilos de sangre tejen/volantes sobre tu falda.
_Déjame tranquila, hermano./Son tus besos en mi espalda
avispas y vientecillos/en doble enjambre de flautas.
_Thamar, en tus pechos altos/hay dos peces que me llaman,
y en la yema de tus dedos/rumor de rosa encerrada.
Los cien caballos del rey/en el patio relinchaban.
Sol en cubos resistía/la delgadéz de la parra
Ya la toma del cabello,/ya la camisa le rasga.
Corales tibios dibujan/arroyos en rubio mapa.
¡Oh, qué gritos se sentían/por encima de las casas!
Qué puñales de espesura/y túnicas desgarradas.
Por las escaleras tristes/esclavos suben y bajan.
Embolos y musgos juegan/bajo las nubes paradas.
Alrededor de Thamar/gritan vírgenes gitanas
y otras recogen las gotas/de su flor martirizada.
Paños blancos e nrojecen/en las alcobas cerradas.
Rumores de tibia aurora/pámpanos y peces cambian.
Violador enfurecido,/Amnón huye con su jaca.
negros le dirigen flechas/en los muros y atalayas.
Y cuando los cuatro cascos/eran cuatro resonancias,
David con unas tijeras/cortó las cuerdas del arpa.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Amor que está herido / Don Perlimplín

Amor, amor
que está herido.
Herido de amor huido;
herido,
muerto de amor.
Decid a todos que ha sido
el ruiseñor.
Bisturí de cuatro filos,
garganta rota y olvido.
Tómame la mano, amor,
que vengo muy mal herido,
herido de amor huido,
¡herido!
¡muerto de amor!

martes, 1 de septiembre de 2009

También se muere el mar, en camino...



dejándonos invadir por la luz de Federico García Lorca...



A once días del estreno:
12 de septiembre, 21hs.
Teatro Luisa Vehil.







Diseños de Silvia Spina.